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La Coctelera

ANDADURA EN EL CAMINO QUE DESANDAS Y ANDAS SIN CESAR

Categoría: reflexiones

24 Agosto 2009

Cualquier sitio es bueno para encontrarse

Por mi parte, el lugar es todo el entramado de las redes de ning y espacios blogueros.
No pongo puertas al campo.
Vivo los impulsos que me asisten sin parar en el qué dirán.
Nunca lloverá a gusto de todos.
Quiero hacer de mi capa un sayo, aunque eso tiene su precio.
La incomprensión es el primero.
No vine para adular, lo hice para descubrirme en cada uno de mis actos.
La virtualidad me da alas y libertad.
Es un ensayo en el que no siempre se sale bien parado.
Como la vida misma.

Hoy la ciudad vuelve a la calma.
Han sido siete largos e intensos días.
Se impuso a todos nuestros actos cotidianos.
Costó recluirse en el fondo del alma. Lugar que me gusta frecuentar.
Pasó otro año.
Éste que dejo atrás, con más sobre mis espaldas.
Conforme pasa la vida, la carga se hace más pesada.
El futuro es declive.
En su contra, mis sueños se resisten.

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24 Noviembre 2007

En casa

En casa, te recoges en ella y te instalas. No necesitas salir a la calle. Si te es posible, permaneces días sin tiempo ni reloj.

Hoy es uno de esos días.

Cuando el apetito apunta, tomas un tente en pie, un puntal a decir de tu padre, y vuelves a tus cosas.

El discurrir de las horas lo marca la luz sorprendiéndote, de repente, con su ausencia.

Cuando conoces a alguien quisieras estar hasta apurar la copa. Esa es tu manera, no hay otra. Para consumir la angustia que golpea la trastienda te lanzas a lo que sea, dejando en el olvido lo que en realidad deseas.

Así eres, manifiestas, pero no hay cuidado, después te desprendes y el otro o la otra aprenden que no era otra cosa que el primer momento en que tu alma no tiene otro objeto, como mariposa atraída por la llama de la vela que la inflama.

Ausente, crees que decrece el sentimiento. Sólo es eso, lo crees, pero certero salta de repente con más brío.

Si el amante supiera cual es tu sentido loquearía, pero no sabe, contienes el estallido.

Alma que la poeta orienta a unos versos descosidos.

Aunque se explicite, siempre guardará un gesto que te hará pensar si es por ti o es por otros u otras.

Ciertamente, no te equivocas. Por otras personas arranca el mismo impulso. Al tiempo o en distintos estadios del ser. Su esencia se proyecta y multiplica traída por la fuerza de la diosa que en ella codifica.

Navega por mares de sueños, aún en el más claro momento diurno. Su viaje es paralelo al existir del momento.

Sufre quiebros e inquietudes que le presta el ánimo compartido de diletantes seres que manifiestan en ella sus querencias.

Si la miras, es posible que ante espejo te identifiques; o de pétrea forma se transforme, para esconderse en su opacidad.

La reina del baile de sombras chinescas concita a la muerte entre esas sombras.

Bajará el telón y olvidará. Ahora teclea para que en sígnicas palabras se recojan rémoras de su caminar.

Lo dice a los cuatro vientos, sin vergüenzas ni aspavientos. Proclama que en este momento es ella y no otra la parca que clama sobre su propio centro de soledad.

La soledad mal sabida, no es estar en cuatro paredes sin alma que te asista.

Es vivir en ese estado de consciencia que a algunos mortifica.

Para saldar su dolor atiende a risas y cantos. Abraza al desamor y se hace con el un caldo que amargamente digiere, vacunando con su estertor el dolor.

El cuerpo gorgotea una fuente que mana sin cesar soltando alaridos al viento de deseo y mansedad.

Amante por un instante, nunca volverá a su lar. Gemidos que escucha no la tientan nunca más.

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17 Noviembre 2007

No hago texto complaciente. De mis letras no lo esperes.

Ese zumbido golpea mi frente. Otros ruidos acompañan mi silencio. He llegado a este punto. Cerraría para siempre. La decepción duele. Crece por momentos. No me aguanto dentro. Mi cuerpo se resiente. He tenido unos días de cansancio que me han dejado sin resuello.

¿Cómo es posible que las frustraciones dañen tanto?

Altibajos que se resienten en un cuerpo que siente el dolor de la mitad cefálica y que incluso el maxilar manifiesta.

Todos estos días, al caer la tarde, avanza sobre mi débil carne la migraña que anula.

Desmoralizada, a momentos, busco uno u otro entretenimiento.

Escribirlo, ¿para qué?

No encuentro ya razones para seguir. Sin embargo no paro en lanzar sobre el teclado las pulsiones que, a pesar de sentirse en la nada más absoluta, me reclaman.

No diré todo lo que pienso, porque al tiempo no lo pienso, ni siquiera lo siento.

No sé realmente que hago perdiendo por aquí el tiempo.

Hay días que las luces se confabulan para cerrarse en círculo y eludirme.

Otros parece que la esperanza apunta a la alegre serenata apaciguadora que del alma fluye.

Irregulares maneras.

No es baladí, hay un proceso de duelo en todo lo que se pierde, y yo perdí.

Me muevo por rincones supuestos que para nada me reconocen.

Muy temprano pensé en lo que nos trae a escribir. Mi conclusión no fue buena. Es un grupúsculo que entre fantasmales formas creemos forma parte de un vivir.

Sin embargo no encuentro otra opción para mi mal vivir.

Vengo apuntando sobre las teclas lo que dicta una mente oclusa que se impone en este momento.

Me cuesta seguir el tiempo. Lo quemo en esto.

No tengo ganas de nada. De nada en absoluto.

Hecho de menos cosas que no he tenido y pienso, con esa mente que fabula, he tenido alguna vez.

Falsamente he recreado en mi mente supuestos que no son otra que la fantasía en la que sé muy bien nunca viví.

Textos tan magros harán pensar, de manera equívoca sobre mi persona. La oscura se manifiesta en esta tarde fría en que el cuerpo sufre la batida de algún virus que provoca alucinada zozobra y si no duermes te entretienes resiguiendo en los bucles el aleteo de esta mariposa que inspira un pensamiento, aunque éste no sea más que mal agorero.

La cuestión es hacer salir esa bilis que entretiene el vacío de las horas de ese tiempo intempestivo que de pasado se forma.

Tu texto así es, no lo puedes contener.

Después, inevitablemente, lo expones a los ojos de otras mentes para que de alguna digan o no, para alejarlo de tu lado como si de una lavativa se tratara. Los poros abiertos a un aire viciado no pueden hacer aún más daño que el que trae el silencio pactado, no explicitado.

Derramas la mala sangre extraída por sabandijas que colocas en cada espacio del alma recalando en una posible cura. Falsamente deseada.

Te bañas en tu detritus como una masoquista sierpe.

Te gusta lo más pudente.

Ya sé que es un oscuro texto que a nadie entretiene. Es el de este momento. El que oculta todo lo que ni el pensamiento osa apuntar en mi mente.

Quería escribir lo que no diría. ¡Aquí viene!

No hago texto complaciente. De mis letras no lo esperes.

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14 Noviembre 2007

El ciclo...

El ciclo del ser, estar y padecer

No hay segundas oportunidades. Son falsas tomas de la vida.
Si fuéramos valientes saldríamos por la tangente. No lo hacemos. Nos quedamos y padecemos del fracaso de haber dado el buen paso.
Tememos ese vacío profundo al que no queremos enfrentarnos, cuando de hecho allí estamos.
Nos curamos lamiendo heridas, con lenguas rasposas y salitrosas.
Si, al fin, damos el paso, nos auto engañamos recreándonos en ayes para que nos amparen. Volvemos al ruedo en busca del mismo toro. Si nos hirieron, conscientes o inconscientes exponemos el cuello a otro diente.
Animales de costumbres somos. Manejamos un guión caducado porque no sabemos renovarlo, por cobardes nos matamos, lesionamos nuestras almas con las manos de extraños.
Dice el cerebro que pares, que te estás exponiendo, aún así erre que erre, sigues en el intento. Después vienen los lamentos.
Me expuse, me heriste.
Me hieres, vuelvo de nuevo como si en ello ganara, cuando en realidad se pierda.
Que hablen de mí aunque sea mal.
Que me tengan en cuenta aun para mal.
Buscamos, en las intenciones del otro, atenciones.
Hacemos ruido para que se nos note.
Presentes, aquí nos tienen.
Al fin de cuentas si son dos días y las goteras no hay quien las quite.
Cuando llueve te mojas. Los días que te ventilas compensa.
¿A qué viene este pensamiento?
A que me advierto.
Me recuerdo que no debe haber otro intento.
Que las palabras que me apunto en acciones son portento.
Actitudes hacen forma, el cuerpo y el alma reformas.
Tantos años paciendo y siempre, siempre, te tropiezas y caes dentro.
Hondo y profundo abismo que ante ti se presenta, tomas otro sendero que te pone ante precipicio más profundo.
Quédate quieto. Ataraxia.
Las cosas ante ti pasan.
No te inmutes.
Verlas pasar será la balsa que de salvación se trata.
Estático quédate ante ese mundo inquieto que te vuelve del revés.
No es tu juego. Desde ese trono observas el paso del tiempo que, siguiendo un ciclo, pone ante ti el mismo reto.

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6 Noviembre 2007

Postergando

Yo misma no soy quien lo está viviendo. Es el eco que de dentro o de fuera lo está disponiendo.

Me relajo en la carencia de recuerdos.

Olvidar conlleva borrar.

Todo aquello que sustenta ese pasado es arrastrado por la ola del tiempo.

Se duerme el alma en un lecho que silencia los recuerdos.

Empiezo de nuevo.

La cuesta de Sísifo se antepone y predispone mi pesar.

¿Quién era? Me pregunto.

Me recuerdo entre las brumas.

No me siento.

Sé que estuve y lo viví.

Recuerdo en un lejano momento que confundo.

No fui.

Escribo estas palabras sobre un tapiz que se borra, el de la falsa memoria.

Son neuronas que fracasan o se evaden. Se confunden.

Es la cabeza que estalla cuando el corazón se para.

Infaliblemente e irremediablemente mueres en cada uno de los pasos que te retrotraen.

Retrocedes al cubículo de la madre.

Es la Tierra que reclama su parte.

-¡Espera, aún no me toca!-, le dices con la carne acongojada y el alma olvidada.

-¡No es hora!-, proclamas.

Las sierpes sisean expectantes. Del descuido precavidas. Delirantes.

Dormida la niña duerme entre un cuerpo que envejece y tiende arcos al infinito que de sus sueños la asisten.

Despierta la mujer duerme. Corrobora que se pierde.

Olvida que ayer estaba enredándose en palabras.

Ahora lee de su memoria trascrita lo que cree ausente de si misma.

El olvido ocupa su plaza.

El dolor está ausenta.

También ese delirio que en otro tiempo la asistía.

Sabe que pació por un cielo de estrellas que hoy mirará y no se sabrá en ellas reconocida.

Quizá un atisbo le diga.

Es posible.

Renace de sus cenizas.

Es mentira.

Renacer, no se renace.

De esa muerte, una carcasa que vuelve alimentando la carne.

Pensamientos que de nuevo se ocupan de lo práctico.

La especie se mantiene.

No es necesario aportarle la sangre que derramas inútilmente.

Son otras y son otros que componen la sonata.

Tú estás al margen.

Nada pierdes, pues no tienes.

Eres una mujer nueva que renueva su vestidura.

Apura la copa del mundo que está vertiendo sangre. La que corre por tus venas. La que viene a saludarte.

Replica a la parca.

-¡No es hora!

-¡Vuelva usted más tarde!

Se ríe de su desdicha. Hilarante respuesta platica.

Recomponiendo en volutas de humo falso.

Postergando.

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30 Septiembre 2007

Atreverse a cruzar el umbral es algo difícil de llevar. Un primer paso lo
das.

A la vuelta te arrepientes. Lo piensas e indecisa quieres recular. Te parece
que debías hacer una pausa y calibrar. Ya no es el caso. De lo hecho has de
arredrarte. No te puedes tirar para atrás.

Tomaste la decisión y del lazo que se da si desatas te lamentarás.

No encuentras la salida precisa.

Vivir no es vano, hace daño, expones lo humano. Del trazo ligada has quedado.
Vas y vienes sin parar. Te inquieta lo que vives.

Si te vas el desgarro es descomunal.

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24 Septiembre 2007

lo que no diría

Soy un alma en pena que languidece y se siente frustrada por lo que le acontece

Soy alguien que no lo parece

Escribir aquí para escucharme

Mi cara no me delata

Por la calle si te cruzas conmigo ni lo piensas

Me catalogas como una más de las piezas que ajustan esta sociedad

Me manifiesto cuerda y veraz

Vivo mi siguiente mutación

Ajustaré el porte y las maneras a lo que de mi se prevea

Los días del otoño me serenan

La niebla gris me apacigua

El sol con su fuerte impacto me descoloca

Se va a otras latitudes y el día se acorta para que la noche acune mi dolor

El de la consciencia de ser en una finitud

Hablan de felicidad creando expectativas que hieren a quienes carecen

Mienten al decirnos que somos o podemos ser felices

Nos mienten para que con la pastilla de la felicidad no exijamos justicia

La falta de equidad

La falta de tolerancia

La mirada a otro lado

La irresponsabilidad

La autocracia

La cracia

El poder

El engaño

Adoptamos niños y niñas desgarrando las madres que sin posibles mueren de hambre

Hacemos turismo sexual usando aquello que en esta sociedad es punible

Manejamos la doble moral

Habláis de suicidio

¡No!

Luchad contra la injusticia

Dejaros la sangre y la piel para evitar todo ese mal que os hace creer en la propia nihilidad

Si habéis llegado al absurdo de lo que es vivir en un mundo ocluso arañad y tirad de las riendas para que caigan las estatuas de barro

Uníos para que entre todos y todas evitéis que este modelo se auto replique

Ya que habéis llegado al absurdo de este modelo de vida

Haced por cambiarlo

No repitáis los esquemas trasnochados

Exigid

Poneos en marcha

Salid del cascaron del lamento


Gritad
¡Basta ya!

¿Por qué os hablo así?

Lo hago porque he fracasado
Me he amoldado a la imagen esperada de mi
Aunque me creo libre
Lo soy bajo unas condiciones
Eso no es libertad
Es subordinación
Es esclavismo
Sometimiento

Sabemos que nos despojan y nos someten
Sabemos que nos pueden
Retrocedemos ante ellos
Gruñendo y lamentándonos
Nos sometemos

Nos venden substancias que nos acallan
Nos venden productos que nos silencian
Nos regalan lo prescindible para hacerlo imprescindible

Domeñados

Tomados

Anulados

Tags: reflexiones

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1 Septiembre 2007

Aproximarse

Aproximarse

Aproximarse, ésta es la necesidad.

Llegar al tacto, tocar y que te toquen.

Sentir los ecos de esas voces y sonidos que delatan la presencia de lo humano, a través de los canales de que uno está dotado, auditivos.

Emisor y transmisor de aquel mensaje que aproxima y acompasa.

Cerrar los ojos y, sin mirar, ver cada una de las líneas que dibujan su alma.

Llamémosle como queramos.

Se inventaron las palabras para concretar las cosas.

Nos debatimos delante de ellas pero a la hora de la verdad usamos el gesto para declarar los mayores principios y deseos.

Las repetimos una y mil veces y creemos en nuestra sinceridad, pero mudamos a lo largo del espacio y el tiempo.

Desprenderse de uno mismo es un uso poco ejercitado.

Con buenas palabras nos damos.

Con gestos rotundos nos retiramos.

El ritual, la pantomima.

Nos creemos individuales aunque nos movemos en manada.

La enfermedad se manifiesta en la ausencia.

De profundas soledades cementerios ocupados.

Nichos de colonias de gusanos.

Profundizo y me espanto.

Mientras tanto aquí andamos dando para no ser ignorados y gastamos energías para construir imperios de los que al desmoronarse cenizas dejan a nuestro paso.

Luchar por hacerse un nombre. Con los hijos continuar la estirpe. Dominar sobre la tierra. Hacer súbditos y esclavos.

Dominio sobre la especie. Deidad para los otros. Hermanos para sangrarlos.

Relicario escondido en el fondo oscuro del recuerdo compartido, Historia.

Histeria atribuida al desequilibrio, negación del instinto de supervivencia del vencido.

Camino de lodo y barro, malherido.

Limítrofes espacios que te ahogan y angostan tu camino.

Saciarse de lo ajeno cual ameba fagocitadora de vida ajena.

Esputo emitido al cielo y que orada la tierra.

Presunto y amable destino, grande es el desatino.

En el límite, la muerte te muerde los talones y sin ellos caes al suelo.
Tendones imprescindibles. Sajados por el hacha del tiempo. Ulcerados.
Allí el cuerpo ya no resiste. Esas neuronas petulantes que de todo
hacían jacte.

Masa informe de substancias que no tienen orden. El principio de entropía que al orden dicen lleva deshace el cuerpo del viviente y lo devuelven al orden del caos, el Cosmos. Manda la madre Gea.

Anna, 06/12/2006


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