La catarsis/Que vuelva el orden
Lo dionisiaco y lo apolineo. Partiendo de la tragedia griega.
La catarsis necesaria para que no te quemes para que puedas seguir.
Los catalanes hablamos del seny y la rauxa.
La ataraxia, el nirvana deseado. El desasosiego.
La plenitud deseada. La ansiedad de algunos momentos.
Las grandes contradicciones de los propios sentimientos.
El amor/odio.
Eros (pulsión de vida) y tanatos (pulsión de muerte).

Tras la catarsis, que vuelva el orden.
En esta estado de cosas la mente se inquieta, parece que pierdes el suelo de tus pies y esa libertad, esa sensación te da miedo.
Buscas un orden, un estar tranquil@ y sosegad@.
Las propuestas de serenidad y control nos llevan al desajuste de la personalidad, a la tristeza. Me pregunto.
El grupo pide nuestra mente, pide nuestra alma.
Aunque queremos huir de esta pérdida, sin él nos falta la identidad.
Con o contra el grupo marcamos nuestros límites. Marcamos nuestro territorio.
Creemos que somos individualmente pero somos colectivamente, como la abeja o la hormiga.
Somos gregarios de uno u otro credo.
Quien controla los hilos tira de los dos lados.
Y te venden que la virtud está en el término medio.
Aristóteles rompió la vía holística que se generaba en el pensamiento humano.
Seguimos un guión.
Hay coherencia en nuestros actos, que por ello son previsibles. Somos quienes nos construyen /nos construimos. Hijos e hijas de nuestro contexto.
Se supone, se da por supuesto. Respondemos a las espectativas que de alguna manera motivamos, aunque creamos que no es asi. Aunque creamos, nos creamos sujetos y no objetos.
La imagen de un fractal evocaria en mi caso la contrucción de la propia identidad. Cada parte contiene al todo.


